
Vozmediano |
Altiplanicie distribuida entre el Campo de Gómara, los Pinares
Llanos Centrales de la orilla occidental del Duero, y la cuenca alta del
río Henar. El suelo de la llanura se encuentra prácticamente
ocupado en su totalidad para el cultivo extensivo de secano, a excepción
de los Pinares Centrales, que por sus condiciones climáticas más
frías y lluviosas, están orientados hacia la explotación
forestal. La actividad económica casi absoluta es, por tanto, la
agricultura.
Gómara es la principal población por número de habitantes,
inmersa en un proceso de declive que diluye su reciente pasado como cabecera
de comarca, a favor de la capital de la provincia. Deza centra el territorio
de la cuenca del Henar, que drena un espacio de paisaje más accidentado,
contando con el atractivo de un patrimonio cultural destacable, más
vinculado histórica y sentimentalmente a la cuenca media del Jalón
que al cercano Campo de Gómara. En ella se encuentra la iglesia
parroquial, el único monumento declarado de la zona, junto a la
iglesia románica de Omeñaca. Aparte se cuenta con otros
dos monumentos incoados.
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Dominada por la mole del Moncayo (2.316 m.), la máxima altura,
no sólo de la provincia, sino también del extenso Sistema
Ibérico, caracterizado por espectaculares paisajes de gran valor
ambiental que en la parte zaragozana han merecido protección con
la figura de un Parque Natural sin que se haya desarrollado una continuación
lógica en la vertiente soriana. Se trata de la zona de mayor población,
orientada hacia el corredor del Ebro y su pujante área económica.
Entre Ágreda y Ólvega aglutinan el 80% de la población,
encontrándose el resto del territorio muy poco poblado y predominando
los núcleos de pequeño tamaño. La actitud dinámica
de la comarca, y de Ólvega en particular, se debe al peso de la
industria en su economía.
Existen recursos turísticos sin apenas aprovechamiento hasta la
fecha y que tienen grandes posibilidades debido a los excepcionales espacios
naturales del Moncayo o a la presencia del interesante casco viejo de
Ágreda, declarado conjunto histórico y que guarda varios
monumentos declarados e incoados en su interior. Además se cuenta
con la zona arqueológica del yacimiento de Augustóbriga,
y varios monumentos con solicitud de declaración en los términos
de Ólvega y Pozalmuro.
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San Pedro Manrique |
Unidad caracterizada por los relieves plegados y erosionados de las sierras
del Nordeste provincial y sus estribaciones hacia la llanura sedimentaria
del Campillo Buitrago. Las alturas medias y los acusados desniveles internos
son la característica principal del área montañosa
septentrional. El clima es frío y con máximos provinciales
de pluviosidad en el oeste, que van descendiendo hacia el este, localizándose
en la zona hundida del Alhama altas tasas de aridez y un microclima tal
que posibilita el cultivo de regadío. Las divisiones internas se
basan en la presencia de cubetas claramente definidas como las Tierras
de Yanguas, San Pedro Manrique y Magaña, abiertas al Ebro por los
estrechos pasadizos de los ríos Cidacos, Linares y Alhama; y la
de Almarza, atravesada por el río Tera y prolongada hacia el Duero
por la llanura agrícola del Campillo de Buitrago.
La vegetación arbórea es escasa o prácticamente inexistente
en espacios como la región serrana de San Pedro Manrique, debido
a la utilización secular del suelo como pastizales para la ganadería
lanar. Sin embargo, se pueden encontrar puntos esporádicos de extraordinario
valor natural poblados de hayas y bosque mixto de coníferas y frondosas,
como en Santa Cruz de Yanguas- Diustes, acebales excepcionales como el
de Garagüeta en el término de Arévalo de la Sierra,
o bosques de galería en buen estado de conservación en las
riberas del Tera. La reforestación se ha intentado en algunas áreas
con coníferas y mediante aterrazamientos, con un éxito muy
parcial.
Demográficamente se trata de una de las comarcas en las que la
crisis rural se deja notar con mayor dramatismo. La población total
es de 3.153 habitantes con una densidad de 2,9 h/Km2. Esta situación
contrasta con la pujanza que mantuvo en otras en otras épocas como
punto neurálgico de la Mesta, gracias a la riqueza generada por
la explotación de los grandes rebaños de ovejas merinas.
La desaparición del sistema económico tradicional, y la
falta de acciones alternativas, provocó el éxodo rural de
gran intensidad, apareciendo amplios espacios vacíos y proliferando
los despoblados y núcleos habitados de reducidísimas dimensiones.
La población actual se caracteriza por un alto índice de
envejecimiento, lo que crea dificultades a la hora de dinamizar la comarca
y de asegurar el reemplazo generacional. El principal centro comarcal,
por su población y oferta de servicios es San Pedro Manrique con
453 habitantes, localidad que cuenta con una industria chacinera de relativa
importancia, capaz de atraer mano de obra y de mantener población.
Sin embargo es la ciudad de Soria el elemento urbano predominante.
La potenciación de las actividades turísticas basadas en
los recursos naturales y el patrimonio cultura, se considera una de las
vías de desarrollo del área, al estar hoy en día
gran parte de sus recursos sin aprovechar o infrautilizados.
Destaca la importancia del patrimonio histórico concentrado sobre
todos en las antiguas cabeceras de villa y tierra, que han conservado
interesantes manifestaciones patrimoniales y culturales como testimonio
del esplendor del pasado. La zona cuenta al respecto con un Conjunto Histórico
Artístico declarado (Yanguas ), otro solicitado (San Pedro Manrique
, 1982), dos zonas Arqueológicas declaradas en torno a Numancia
y otras dos en proceso de recibir protección, y un conjunto de
siete Monumentos Nacionales declarados o incoados que abarcan excelentes
ejemplos de arquitectura religiosa y civil de varias épocas.
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