A)
Agrupar las propiedades para aumentar la
superficie mínima de explotación.
La creación de cotos truferos tiene como principal objetivo agrupar
las propiedades para crear superficies lo suficientemente
grandes como para garantizar que el recurso permanecerá en el
tiempo, dado que eliminamos límites conflictivos, podemos garantizar
la vigilancia y control, y en un futuro, podremos zonificar y planificar
vedas de recogida.
B)
Legalizar y regular el aprovechamiento, al tiempo que se revaloriza
el monte.
A través del coto pretendemos legalizar los precarios
contratos de arrendamiento. Su inclusión en un registro y su
posterior adjudicación, concentrará la oferta, atraerá a los demandantes
y se logrará obtener mayores rentas y más
estables para los propietarios.
C) Contribuir a un aprovechamiento sostenible
de este recurso.
La redacción y posterior cumplimiento por parte del arrendatario de
un pliego de condiciones es necesario para mantener este recurso y garantizar
su persistencia. En este sentido, las pautas que se están considerando,
además de recordar la normativa vigente sobre el tema (herramienta,
época, prohibición d recolectar de noche y obligación de tapar el hoyo),
son principalmente:
-
Sólo podrán recogerse trufas con perro,
en lugar de lo legislado actualmente que dice "son podrán recogerse
aquellas trufas que no hayan alcanzado un grado de madurez suficiente",
ya que el término "suficiente" es muy relativo mientras que el perro
sólo marca las trufas maduras.
-
Fijar un tamaño mínimo (2 cm), por debajo
del cual no se recolectarán, ya que no poseen valor comercial
- La
periodicidad de recogida no será inferior a 8 días,
para que algunas trufas consiga madurar en exceso y al carecer de
valor comercial contribuyan a la preservación del recurso.
- Sólo
podrá recolectar una única persona/semana
para superficies inferiores a las 20 ha
Los
resultados del cumplimiento de esas normas por parte de los recolectores
podrán evaluarse en un futuro, a través de la comparación de los datos
de producción. Además, divulgando este documento entre los arrendadores
veremos la respuesta que tenemos por parte de los recolectores ante
las medidas de protección propuestas y su posible legislación posterior.
C) Evitar el furtivismo.
Con la creación de cotos se pretende, entre otros aspectos, profesionalizar
a un sector que se encargue de la vigilancia y
control del adecuado aprovechamiento del recurso
D)
Elaborar planes de mejoras selvícolas y culturales
y exigir la inclusión de la trufa en la planificación y gestión del
monte.
La formación de un coto implica la posibilidad de realizar una ordenación
del monte, que, además de incluir dentro de su plan de mejoras actuaciones
que favorezcan la producción de trufa, exija la inclusión de este recurso
en la planificación de usos y actuaciones en el monte.
Este
aspecto es esencial, ya que en muchos casos se realizan actuaciones
en contra de la preservación del recurso, por mero desconocimiento:
eliminación de pies productores, roturaciones, etc. Nuestro objetivo
es su difusión a los técnicos y gestores del monte, ya que hoy día,
la trufa no está considerada a la hora de planificar y ejecutar trabajos
en el monte y mucho menos a la hora de invertir fondos de mejora.
E)
Optar con mayor facilidad a ayudas y subvenciones
destinadas a la mejora de las masas forestales existentes, al poder
planificar en el tiempo y en espacio una serie de actuaciones.
F)
Incrementar la cultura relacionada con
la trufa en la comarca, al divulgar y dar a conocer a mayor número de
personas este recurso.
Para ello, se están seleccionando una serie de
lugares piloto, que una vez más, sirvan de precedente para generalizar
los resultados obtenidos al resto de la provincia.
Al
mismo tiempo, creemos interesante comenzar campañas de concienciación
sobre la importancia del recurso y su conservación y los beneficios
que podrían reportar su valor añadido.